Índice de eficiencia global, dotación de puntos de recarga, fuentes de energía…. A la hora de invertir en la nueva tecnología que queremos introducir en los vehículos de nuestra flota a futuro los gestores ya deben comenzar a decidirse, y como expertos en movilidad y sostenibilidad, los técnicos de Ayvens han llevado a cabo un análisis comparativo entre lo que los vehículos eléctricos (BEV) y los de hidrógeno (FCEV) pueden ofrecer a las empresas de cara a garantizar sus desplazamientos.
Y según los datos que el citado estudio proporciona, el primero que llama poderosamente la atención es que, en la actualidad, para utilizar una fuente de energía como el hidrógeno con la que poder luchar contra la contaminación medioambiental y mejorar la calidad del aire, lo que ante todo debemos tener en cuenta es que el 99,6% de todo el hidrógeno que se produce se consigue mediante el uso de procesos que sí generan (y no precisamente poca) efectos contaminantes sobre el medioambiente.
Esto, sin duda, pone de partida a los coches de hidrógeno en clara desventaja frente a sus rivales más sostenibles, los vehículos eléctricos a batería, de los cuales también hay que mencionar que aunque la energía eléctrica que consumen cada vez se genera de manera mucho más limpia y sostenible que antaño, todavía siguen utilizando para impulsarse electricidad generada igualmente por medios contaminantes, aunque en clara menor medida que su rival.
Los eléctricos son más eficientes
Hoy por hoy, “los vehículos eléctricos a batería son claramente más eficientes, económicos y sostenibles que los de hidrógeno”, destaca el informe de Ayvens. El informe, titulado “El camino hacia la sostenibilidad; comparativa entre vehículos eléctricos y de hidrógeno”, indica que los BEV “pierden sólo entre un 10% y un 30% de energía frente al 75% que todavía desperdician los FECV. Una energía que además les es más fácil de conseguir, dado que actualmente su red de puntos de recarga y suministro es hasta 2.000 veces mayor en Europa de la que los vehículos de hidrógeno disponen.
Elaborado directamente por el Commerce Integration Manager de Ayvens, David Wefers Bettink, el estudio ofrece un detallado análisis comparativo sobre las ventajas competitivas que una y otra tecnología aportan a las flotas de vehículos de empresa. Un completo análisis en el que, de manera indiscutible, los ganadores indiscutibles resultan ser los vehículos impulsados por energía eléctrica a batería frente a los que se desplazan gracias al uso del hidrógeno.
Según Wefers, “los eléctricos han demostrado tener una mayor eficiencia global y una amplia red pública de recarga en toda Europa, amén de una mayor variedad y oferta de modelos disponibles en el mercado, además de un menor coste de recarga”.
Recargar un eléctrico resulta más económico
El análisis de los técnicos de Ayvens desvela igualmente que, en la relación precio/eficiencia que ambas tecnologías ofrecen, desde el punto de vista económico repostar un vehículo eléctrico siempre resultará más económico que en el caso de un modelo de hidrógeno. Según los cálculos en los que se basan para tal información, la prima que se llega a pagar por el uso del hidrógeno supone casi el doble de coste por kilómetro recorrido frente a lo que se paga por la electricidad que recargamos en la batería de nuestro eléctrico.
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Cierto es que la recarga de esta batería supone mucho más tiempo que el que se precisa para reponer el hidrógeno en un vehículo FCEV, si bien poco a poco esta brecha se va reduciendo cada vez más a medida que avanza el desarrollo de los sistemas de carga de los BEV y mejoran las instalaciones e infraestructuras disponibles. Y en cuanto a la eficiencia global, la pérdida de energía de los coches eléctricos se sitúa entre el 10% y el 30 %, mientras que en los de hidrógeno es del 65% al 75%.
Y con semejante nivel de pérdida de eficiencia, y aunque los costes del conocido como hidrógeno verde ya sean realmente bajos y asequibles, la recarga de un vehículo eléctrico es mucho más económica y seguirá siéndolo salvo que los costes de la energía eléctrica se disparen en el mercado.
Apenas hay 245 hidrolineras en toda Europa
Y, al igual que ha sucedido con las infraestructuras de recarga en el caso de los eléctricos, los vehículos de hidrógeno también padecen de la enorme escasez de instalaciones existentes en las que poder llevarla a cabo el repostaje de hidrógeno. En la actualidad, el sistema cuenta con apenas un total de 245 estaciones de carga del preciado gas distribuidas en toda Europa (ver mapa), frente a la cada vez más amplia y mejor dotada red pública de recarga de vehículos eléctricos, que ya cuenta con 500.000 estaciones (ver mapa) en toda la Unión Europea.
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En este sentido, cabe destacar que la UE ha acordado construir al menos una estación de repostaje de hidrógeno cada 200 km a lo largo de la Red Transeuropea de Transporte, mientras que a partir de 2025 deberán instalarse estaciones de recarga rápida de coches eléctricos de al menos 150 kW para turismos y furgonetas cada 60 km.
Sólo el 0,4% del hidrógeno es no contaminante
En cuanto a la sostenibilidad, al comentario de que tan sólo el 0,4% del hidrógeno vehicular que se consume procede actualmente de fuentes de energía no contaminantes o menos contaminantes, en el caso de la electricidad que consumen los vehículos eléctricos hasta el 40% ya proviene de fuentes renovables.
Bajo todas estas consideraciones, el informe de Ayvens concluye que, si bien actualmente los vehículos eléctricos y los de hidrógeno son las únicas alternativas sostenibles a los coches gasolina y diésel, ambas tecnologías contribuyen por igual a la descarbonización, pero la infraestructura, la eficiencia y la sostenibilidad hacen que hoy día los vehículos eléctricos se configuren como la mejor de las alternativas posibles que el mercado pone a disposición de los gestores de flota para su renovación y transición.