La paleta de nuevas normativas que se vienen desarrollando en torno a la movilidad y las emisiones medioambientales junto a la mayor conciencia ciudadana están impulsando a las empresas a apostar en firme por la electrificación de sus flotas corporativas. La XVII edición del Barómetro del Arval Mobility Observatory indica que el 92% de las flotas corporativas españolas tiene previsto aumentar o como poco mantener su número de unidades durante los próximos tres años.
Arval ha presentado la edición 2025 de su macroestudio sobre las tendencias de movilidad tanto de los usuarios particulares como de las flotas de vehículos de empresa, el Arval Mobility Observatory (AMO), elaborado a partir de más de 8.600 entrevistas a gestores de flotas de empresa en 28 países en los que la operadora de renting y servicios de movilidad del Grupo BNP Paribas está presente. Esta es la XVII edición del estudio, que se presenta con una imagen corporativa y visual renovada que quiere mostrar “la evolución del mismo hacia una visión más amplia, transversal y conectada con los desafíos actuales de la movilidad”.
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El verdadero valor diferencial que aporta el AMO 2025 lo ofrece su Barómetro, que ofrece el análisis más exhaustivo sobre la movilidad corporativa tanto a escala global como en comparación con cada uno de los 28 países en los que se elabora. Un estudio que aporta un elevado número de datos, ideas y tendencias que marcarán a corto y medio plazo la evolución de las flotas de empresa y que iremos desgranando poco a poco durante las próximas semanas tras avanzar aquí algunos de sus datos más relevantes.
Electificación, tendencia forzosa
Así, en España, el gran protagonista entre las tendencias de movilidad de las flotas es, sin duda, el paulatino proceso de electrificación que se están viendo forzadas a desarrollar. Un proceso de cambio y adaptación que durante este próximo trienio presenta tres grandes tendencias: la electrificación de las flotas de empresa de una manera más pragmática, el fomento de una conducción más responsable y el posicionamiento del empleado como el epicentro de la movilidad.
Todo ello en un entorno en el que se espera que el 91% de las empresas europeas eleven o como poco mantengan el actual volumen de unidades que componen sus flotas corporativas, impulsadas en especial por el desarrollo del negocio y las necesidades de los empleados, mientras se sitúan a la espera de ver cómo evoluciona el impacto de las nuevas políticas arancelarias y la legislación. Una evolución marcadamente positiva que en el caso de España eleva el optimismo de las empresas sobre aumentar o como poco mantener su flota hasta el 92%.
Crecimiento y nuevas tecnologías
El informe del AMO 2025 analiza todas estas tendencias dentro del actual entorno de crecimiento, con una previsión de matriculaciones que supera el millón de unidades por primera vez desde 2019 y con un mercado de ocasión que ya alcanza un ratio de 2 unidades de ocasión vendidas por cada vehículo nuevo matriculado.
Los gestores de flota han perdido cierto interés en lo que a introducción de nuevas tecnologías en la flota se refiere. Si en el anterior estudio esta era su principal reto, en esta nueva edición tal actitud presenta un notable retroceso, hasta el punto que iguala el interés de los gestores españoles con el interés de los gestores europeos, tradicionalmente más conservadores en este sentido.
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En todo caso, el 57% de las empresas españolas y europeas ya cuenta con turismos impulsados por energías alternativas (híbridos, PHEV o BEV) en su flota, porcentaje que se espera que en los próximos tres años alcance ya al 71% de las empresas españolas (16 puntos menos que en 2024) y al 75% de las europeas (2 puntos menos que en 2024).
En cuanto a los vehículos comerciales ligeros (VCL), el informe de Arval destaca que si bien el uso de energías alternativas en este tipo de modelo cae desde el 13% alcanzado en 2024 hasta el 8% en la presente edición, lo mismo sucede con la intención de uso para el próximo año, que ha pasado del 22% al 11% en apenas un año.
Híbridos, los más solicitados, a la baja
Y si bien los modelos híbridos son actualmente la opción más demandada por las flotas, el análisis muestra como también registran el principal descenso en su uso o intención de uso por las empresas con flota en España, pasando del 63% en 2024 a apenas un 49% en 2025. Esto se debe a que la previsión de las empresas por apostar por los vehículos 100% eléctricos hará que el 20% de las flotas esté compuesta por vehículos BEV, tanto entre las flotas europeas como entre las españolas.
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En cuanto a las de vehículos comerciales ligeros eléctricos, un 10% de las empresas prevé usarlos antes de 2028 (12% en el caso de las europeas y 6% en el caso de las españolas), si bien las primeras pierden un punto con respecto al año anterior.
Las caídas se pueden atribuir a la persistencia de determinadas barreras, en especial para los BEV tanto en Europa como en España. Los gestores de flota identifican como tales tanto una infraestructura de recarga insuficiente en cuanto a puntos de carga públicos instalados como en las oficinas; así como también los elevados precios de adquisición que mantienen todavía los vehículos eléctricos.
54% ya tienen puntos de carga
Para sortear estas barreras, el Observatorio de Movilidad Arval indica que el 91% de las empresas ya tienen o están desarrollando estrategias propias en cuanto al uso de puntos de carga se refiere. El 54% de las empresas ya ha instalado (o lo hará en los próximos 12 meses) puntos de carga en sus instalaciones y surge con fuerza el interés de proporcionar soluciones de carga a sus empleados: el 43% ya apoya económicamente o lo hará la instalación de puntos de carga domésticos en las casas de sus trabajadores con coche de empresa.
Los conductores van a centralizar muchos de los esfuerzos de los gestores de flota y movilidad de las empresas durante los próximos tiempos. Junto con el mayor apoyo que van a prestar a la instalación de puntos de carga en sus domicilios, también crecerá el interés por conseguir un mejor desempeño de su actividad al volante de los coches de la flota. Hacer que conduzcan de forma más segura y eficiente son los servicios que más crecen en los dos últimos años (12 puntos porcentuales más), un interés claramente relacionado con el fuerte incremento de la tasa de accidentalidad que se viene registrando no sólo en las flotas (el 19% ha sufrido al menos un accidente o roce por coche en 2024).
Mayor interés por la movilidad del empleado
Este mayor interés de los gestores por los empleados no se producirá sólo en materia de seguridad, sino que también, paulatinamente, va a mostrar cómo los trabajadores van incrementando su influencia en el proceso de toma de decisiones como actores clave de la movilidad corporativa en los próximos años.
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La movilidad va a ser cada vez más considerada por las empresas como una de las principales palancas para atraer o retener talento en sus organizaciones. El creciente peso que la movilidad de todos los empleados va a ir cogiendo en la huella de carbono de las empresas es la principal razón para ello, pues de ello van a depender en buena medida las evaluaciones de cara a la seguridad, sostenibilidad y competitividad que las compañías reciban.
Nuevas políticas: el foco en el empleado
A través de sus políticas de Responsabilidad Social Corporativa y de sus necesidades en materia de RR.HH. (captación de talento, beneficios para los empleados, etc), las empresas van a ir desarrollando nuevas políticas de cara a sus empleados que afectarán de lleno tanto a su movilidad personal como a la de las propias empresas. Esto hará que los empleados se sitúen en el centro de la transformación de la movilidad corporativa, especialmente en España, donde, en líneas generales, hay una notable diferencia con respecto a lo que sucede en las flotas europeas, donde el peso de estas nuevas soluciones es claramente menor. Aun así, el peso de las empresas españolas que desarrollan planes de movilidad en la actualidad o tiene previsto desarrollarlos en el próximo año ha caído desde el 88% que marcaba el estudio de 2024 al 79% que registra en el de 2025.
En todo caso, para implementar ese mayor interés por la movilidad de los empleados, las empresas van a recurrir a distintos tipos de soluciones. Entre los principales ejes de actuación que los gestores van a seguir para ello se encuentran tanto el establecimiento de presupuestos específicos para movilidad, opciones flexibles de aparcamiento, servicios de carpooling o el renting de vehículos para los empleados. Una opción que permitirá incluso a aquellos empleados que no dispongan de coche facilitado por la empresa el poder acceder a las ventajas económicas que la empresa consigue de sus proveedores de renting para llevar a cabo sus arrendamientos y soluciones de movilidad particulares.