Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) están cada vez más presentes en los vehículos que circulan por España y, precisamente, su presencia en las unidades que componen las flotas corporativas de empresa cada vez es más frecuente y solicitada, tanto por los propios conductores como por los gestores para garantizar una mayor seguridad en el desempeño de las operativas diarias que estos vehículos deben cubrir.
Sin embargo, en muchas ocasiones, tal presencia no viene acompañada del necesario mantenimiento y correcta vigilancia del funcionamiento que estos avanzados sistemas y asistentes de seguridad a la conducción deben proporcionar. Los ADAS son fundamentales para garantizar la seguridad, y así lo reconoce todo el mundo, pero lo que menos se comenta, y en muchas ocasiones hasta se desconoce, es que su eficacia depende de un correcto y preciso mantenimiento de carácter periódico que se ha de llevar a cabo para garantizar su correcto funcionamiento.
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Y es que un error de pocos milímetros en la posición de una de las cámaras o sensores que aportan los datos necesarios para que los ADAS lleven a cabo su labor puede llegar a provocar que estos sistemas respondan de manera incorrecta o imprecisa, generando por ello un mal funcionamiento de los mismos que puede generar fuertes e imprevistas consecuencias.
El 83% de los vehículos con hasta 10 años ya tiene ADAS
Según datos recientes del GIPA (consultora especialista en estudios B2B y B2C en el sector de automoción), el 83% de los vehículos con menos de diez años ya incorporan en su equipamiento algún sistema ADAS (Advanced Driver Assistance System). Sistemas que van desde el frenado automático de emergencia hasta el de mantenimiento de carril.
En su mayoría, estos sistemas ofician y se comportan como auténticos “copilotos invisibles” que ayudan a diario a evitar accidentes y, por tanto, a salvar vidas. Pero al igual que su función es altamente positiva en el desarrollo de la circulación, también plantean nuevos e importantes retos. Entre ellos, uno genera especial preocupación, pues ¿cómo pueden los conductores estar seguros de que funcionan correctamente?
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Desde Norauto, la cadena de servicios al automovilista especialista en el mantenimiento integral del automóvil, se han tomado esta problemática muy en serio y, a la vista de la creciente detección de importantes desequilibrios en el funcionamiento de los sistemas ADAS que vienen apreciando en los vehículos que acuden a sus talleres, acaban de iniciar una campaña informativa mediante la cual ofrecen una serie de pautas a los conductores para permitirles saber si los sistemas ADAS que incorporan sus vehículos funcionan correctamente.
Incluir los ADAS en las revisiones periódicas
Y la primera pauta que recomiendan los técnicos de Norauto es la de la gran importancia que tiene el incluir las revisiones periódicas de los ADAS en los planes de mantenimiento del vehículo para así poder detectar cualquier anomalía o malfuncionamiento de los mismos antes de tener que lamentar el mismo.
Una revisión que en el caso de los ADAS es aún más importante que en el de otros sistemas y elementos del vehículo, pues a diferencia de estos los componentes que permiten activar los ADAS no siempre avisan de manera visual o sonora cuando tienen algún desajuste que impide su correcto funcionamiento.
En este sentido, los técnicos de Norauto, alertan de cómo leves golpes en la carrocería —por ejemplo los que se producen al aparcar el vehículo—pueden desajustar o producir alguna avería en los sensores y cámaras que facilitan los datos necesarios para su correcto funcionamiento. Algo que también sucede cuando se produce un cambio de lunas o incluso un fuerte golpe de una llanta contra el bordillo a ir a aparcar el coche.
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Según comenta Víctor Pardo Lozano, responsable de Mantenimiento y Reparación Electrónica de Norauto España, «un sistema ADAS mal calibrado es, en ocasiones, mucho más peligroso que no disponer de él a bordo”. Según el directivo de la cadena especialista en servicios al automovilista, “si la cámara frontal tiene una desviación de apenas un grado, el sistema podría calcular mal la distancia de frenado o no detectar un peatón a tiempo”, e incide de manera especial en la “necesidad de llevar a cabo de manera periódica las labores de mantenimiento de los distintos sistemas ADAS disponibles a bordo del vehículo”.
Atentos a las primeras señales y pequeños detalles
Para conocer si los ADAS instalados a bordo del vehículo funcionan o no de una manera correcta, desde Norauto sus técnicos recomiendan ante todo permanecer siempre atentos a las señales que los propios sistemas emiten y seguir siempre las pautas de mantenimiento que de los mismos recomiendan los fabricantes.
En este sentido, Norauto recuerda que estas alertas que deben captar nuestra atención se producen:
- Mediante alertas específicas en el cuadro de mandos, que si bien no siempre se producen sí que son fácilmente perceptibles, pues encienden testigos luminosos en color rojo o naranja al tiempo que nos indican en las pantallas que determinados sistemas no se encuentran disponibles por fallos en su funcionamiento. Son las señales más claras, pero curiosamente son también aquellas a las que, en muchas ocasiones, los conductores no prestan la debida atención o diligencia a la hora de activar su corrección y/o reparación.
- Sucesión de comportamientos erráticos. Cuando los asistentes a la conducción no producen el efecto deseado o muestran errores injustificados en su funcionamiento, siempre es obligado revisarlos a fondo. Los casos más típicos son los clásicos tirones injustificados en el funcionamiento del asistente para el mantenimiento de carril, o los frenazos algo bruscos y sin motivo aparente que se llegan a producir en los sistemas de control de crucero adaptativo.
- Cambios o fuertes impactos en los parabrisas. Dado que en ellos suelen ir instalados las cámaras y muchos de los sensores de detección que utilizan los sistemas ADAS, cualquier cambio de luna obliga a que un profesional especialista en los mismos revise y recalibre su funcionamiento. Y lo mismo sucede si el parabrisas delantero ha recibido un fuerte golpe o el impacto de algún pájaro u objeto durante la marcha del vehículo.
- Reparaciones o intervenciones en la geometría o sistema de amortiguación del vehículo. Cualquier modificación llevada a cabo en los elementos del equipo de suspensión, o en la geometría de los mismos puede modificar la altura o la alineación de los sensores del vehículo y alterar por completo su correcto funcionamiento. Esto obliga a tener que recalibrarlos y adaptarlos nuevamente.
Revisiones en talleres adecuados y con técnicos formados
Por tanto, los técnicos de Norauto recomiendan siempre llevar los vehículos a revisar a talleres que dispongan de los elementos de análisis y corrección necesarios para llevar a cabo la revisión de los ADAS y cuenten en su plantilla con los profesionales adecuados para llevar a cabo esta importante función. Precisamente por ello, la cadena especialista en servicios al automovilista ha dotado a sus autocentros y talleres de la tecnología de diagnosis adecuada para llevar a cabo estas reparaciones y comprobaciones.
Y, en especial, los técnicos de Norauto recomiendan a las empresas con flotas corporativas y, más aún, a los profesionales que habitualmente conducen sus unidades a que acudan a su taller de referencia de manera periódica para revisar que todo funciona correctamente, pues sólo llevando a cabo este tipo de operaciones pueden confiar al 100 por % que la tecnología de la que dispone su vehículos estará plenamente operativa para hacer más llevadero y agradable su viaje y proporcionarle la máxima seguridad, experiencia de conducción y confort posible.
Y, en todo caso, por su parte, los conductores también pueden llevar a cabo pequeñas acciones de manera regular en sus vehículos que les ayudarán a evitar posibles fallos esporádicos o que se produzcan falsos positivos o lecturas erróneas en la toma de datos por parte de las cámaras o sensores. Revisar de manera recurrente su estado y limpieza antes de iniciar un viaje puede sin duda evitar sustos o malas interpretaciones de los sistemas en su captación de datos.