Para muchos, la DGT incluida, elevar la cuantía de las sanciones con las que se castigan las infracciones de tráfico, en especial las relativas a la velocidad a la que circulamos, es una manera adecuada de evitar siniestros en la carretera.
El valor disuasorio que la posibilidad de ser sancionado tiene sobre los conductores es razón suficiente como para no superar los límites o quebrantar las normas de circulación.
Sin embargo, un reciente estudio a escala europea muestra cómo la cuantía de las sanciones no mantiene una relación directa con los daños existentes en los vehículos del parque de cada país y no siempre disuade a los conductores.
23 países analizados
La consultora CarVertical ha llevado a cabo una investigación sobre este tema en 23 países europeos. Lo primero que destaca el informe es la dispar cultura de conducción existente en cada uno de ellos, en los cuales, además, las multas que se producen a consecuencia de superar los límites de velocidad marcados varían considerablemente de uno a otro país, al igual que lo hace también las cuantías de las sanciones que se aplican por ello.
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Para realizar su informe, CarVertical ha analizado los datos de registros de daños del Índice de Transparencia del Mercado de Vehículos Usados, salarios medios mensuales después de impuestos en 23 países y la multa estándar por superar el límite de velocidad en 11-15 km/h en una zona urbana (cuando el límite de velocidad es de 50/60 km/h).
A partir de dichos datos, los técnicos e investigadores calcularon qué porcentaje de los ingresos mensuales medios representa la multa y clasificaron a los países en consecuencia, si bien es posible que existan ligeras discrepancias en los valores debido a las posibles variaciones que se producen en los tipos de cambio.
España, sanciones moderadas
Así, el estudio muestra, por ejemplo, que España es uno de los países donde las multas por exceso de velocidad se pueden considerar que son relativamente moderadas. En nuestro caso, sobrepasar el límite de velocidad en 15 km/h en las carreteras conlleva una multa de 100 euros que, gracias a la bonificación por “pronto pago“(abono de la cuantía antes de 20 días) se ve reducida a la mitad: 50 euros. Dado que el salario medio mensual del país es de 1.881 euros, ese abono final de 50 euros por la sanción, apenas representaría el 2,7% de los ingresos mensuales de un trabajador.
Además, según indica el Índice de Transparencia del Mercado de Vehículos Usados, el 36,4% de los coches en España cuentan con registros de daños en su historial, si bien esta es una cifra moderada en comparación con la que se da en otros países europeos; España se sitúa en el puesto 17 del ranking de países de la UE por este concepto.
Bajo índice de multas y daños en siniestros
Todos estos datos indican que, por tanto, España se encuentra ubicada en el grupo de los países europeos que mantienen unos índices de bajas multas y bajos porcentajes de daños en sus vehículos.
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“En Europa, las multas por exceso de velocidad de hasta 15 km/h pueden oscilar desde los 10 euros hasta llegar a superar los 200 euros. Y si bien es cierto que los países con multas más elevadas suelen tener un menor número de vehículos accidentados o que presentan daños derivados de siniestros en su historial, también hay que tener en cuenta la cultura de conducción: el grado de tolerancia de los conductores hacia las infracciones de las normas de tráfico difiere considerablemente en toda Europa”, explica Matas Buzelis, experto en el mercado de automoción de CarVertical.
Escandinavia, sanciones más elevadas
Así, los datos del estudio muestran que en los países escandinavos (Suecia, Dinamarca, Finlandia…) se imponen multas relativamente elevadas en su cuantía con respecto a los ingresos medios que reciben los ciudadanos del país, una situación que provoca que los vehículos que circulan por sus carreteras muestren índices más bajos de daños de lo que es habitual en el resto de países europeos.
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En Dinamarca, por ejemplo, superar el límite de velocidad en hasta 15 km/h supone una multa de 3.000 DKK (unos 402 €), lo que equivale aproximadamente al 10% del salario mensual medio de un trabajador, una relación claramente superior a la que se produce en un país como España. Un dato que permite sospechar que si tiene un importante valor disuasorio para los daneses, quienes por lo general evitan ser sancionados y muestran claramente que no tienen ninguna prisa por circular y superar los límites. Quizás por eso solo algo más de una quinta parte de los coches daneses cuyo historial ha sido comprobado habían sufrido daños.
Europa central y oriental; menor cuantía, mayores daños
Sin embargo, en contraste con esta situación en otros muchos países de la Europa Central y Oriental, las multas por excesos de velocidad son mucho más reducidas… y las tasas de daños verificados en su historial mucho más elevadas.
A modo de ejemplo, en Polonia, la multa por exceder la velocidad en hasta 15 km/h es de 100 PLN (unos 24 euros); en Letonia, de 40 euros; y en Eslovaquia, de 39 euros. En estos países, la cuantía de estas sanciones es equivalente a entre el 1,6% y el 3,3% de los salarios mensuales en estos países. Unos porcentajes ciertamente bajos, que sin duda contribuyen a que más de la mitad de los coches comprobados en cada uno de estos países contenga en sus historiales un mayor número de antecedentes de daños. Polonia es, precisamente, el país con mayor proporción: el 62,1% de sus vehículos comprobados presentaban daños.
Multas bajas no provocan más accidentes
“Unas multas bajas no significan necesariamente que un país vaya a tener más conductores infractores con excesos de velocidad y más accidentes. Por ejemplo, Reino Unido, Alemania y España tienen multas moderadas, pero también presentan bajos índices de daños en los historiales de sus vehículos. Esto habla de un cierto nivel de concienciación pública, pues cuando los conductores comprenden las consecuencias de los excesos de velocidad, actúan de forma más responsable cuando se ponen al volante”, afirma Buzelis.
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El informe elaborado por CarVertical también pone de relieve que disponer de sanciones basadas en el nivel de ingresos del infractor tampoco representan una solución al problema de los excesos de velocidad. Así, por ejemplo, en Finlandia las infracciones leves por exceso de velocidad conllevan multas fijas, mientras que aquellas infracciones más graves, como superar el límite de velocidad establecido en más de 20-25 km/h, conlleva sanciones cuya cuantía se calcula directamente en relación con los niveles de ingresos del infractor.
Sanciones a la carta, según los ingresos
Y lo mismo sucede al establecer el pago de una cuantía diaria por la infracción, un pago cuya cuantía final se conocerá en función de la duración temporal que el juez determine aplicar en cada caso vinculando así el importe final en función de los ingresos del conductor. Este tipo de soluciones “variables” a la hora de establecer la cuantía de las sanciones permite adaptar el importe de las sanciones al poder adquisitivo real de cada conductor provocando con ello que las sanciones tengan la misma carga disuasoria para todos, tal y como sucede por ejemplo en Suiza, país que cuenta con un sistema similar.
Para hacernos una idea de lo que esto puede llegar a representar, basta con recordar que hace unos años se publicó una noticia en la que se relataba como un millonario fue sancionado en Finlandia al pago de una sanción de 120.000 euros por haber superado los limites de velocidad en 30 km/h.
