El segmento de los coches compactos, sobre todo en Europa, está viviendo una de las mayores transformaciones. La llegada de los SUV insufló un importante castigo a otros tipos de siluetas, principalmente los modelos tipo hatchback y las berlinas sedán, pero a lo largo de estas últimas décadas siempre ha habido algunos productos que han resistido con solvencia el embate de los todocamino.
Uno de ellos ha sido el Kia Ceed, vehículo que ha sido el pilar fundamental en el Viejo Continente entre los turismos compactos. Un coche que se ha mostrado siempre muy competitivo a base de fiabilidad, equilibrio y una relación calidad-precio imbatible.
La coreana esto lo sabe muy bien, y en lugar de apostar por una evolución conservadora, ha decidido dar un golpe sobre la mesa. El resultado es el nuevo K4, un modelo global fabricado en la planta que tiene el fabricante en México y, por supuesto, adaptado al exigente cliente europeo. Un coche que redefine por completo lo que podemos esperar de este segmento. Con el K4 no estamos ante un simple relevo generacional, estamos una auténtica declaración de intenciones estilística y tecnológica.
Un diseño audaz
Visualmente, el K4 es un coche muy llamativo y que atrae las miradas, basado en la filosofía de diseño Opposites United de la firma asiática. En el momento de su lanzamiento estará disponible con la carrocería de cinco puertas, desmarcándose de sus rivales con una estética muy personal y vanguardista; y con una ligera caída de la línea del techo en la parte trasera, estilo fastback, que emula el dinamismo de un coupé, pero sin renunciar a la practicidad de un portón tradicional. Más adelante, a finales de este mismo año, llegarán las versiones con la carrocería Sportswagon familiar.

En el frontal, la tradicional parrilla Tiger Nose (nariz de tigre) evoluciona hacia una interpretación extremadamente fina y horizontal, perfectamente integrada con unos grupos ópticos delanteros verticales con tecnología Full LED, que fluyen hacia los pasos de rueda. Mientras que la zaga se remata con unos pilotos LED en forma de L invertida que ensanchan visualmente el coche. Algunos detalles, como es el caso de los tiradores de las puertas traseras camuflados en el pilar C, contribuyen a darle un toque más exclusivo.
Amplitud y acabados dignos del segmento superior
El K4 tiene una longitud de 4,40 metros y una distancia entre ejes de 2,72 metros, cotas que le permiten rivalizar, además de con los turismos del segmento C, con los del D. Lo cierto es que esas medidas hacen posible poder disfrutar de un amplio espacio interior, algo que se hace especialmente patente en los asientos traseros, en los que hay un sensacional espacio para las piernas y altura para la cabeza. Además, su anchura de 1,85 metros evita las estrecheces a la altura de los hombros. En este aspecto se posiciona como uno de los mejores de su categoría.

En cuanto a la calidad percibida, Kia ha dado un salto cualitativo innegable en los materiales y en el ensamblaje. El salpicadero combina superficies mullidas en las zonas superiores con molduras texturizadas de tacto muy agradable. En los niveles de acabado superiores, la tapicería y los paneles de las puertas se benefician de cuero sintético bioauténtico de gran resistencia y excelente factura. También se han mitigado los ruidos de rodadura y aerodinámicos utilizando material aislante en el túnel de transmisión y en los pasos de rueda.

El maletero, por su parte, es un argumento de peso en este nuevo modelo de Kia. Anuncia una capacidad de entre 328 y 438 litros en la berlina de cinco puertas, según la motorización y la presencia de baterías, escalando hasta unos sobresalientes 604 litros si nos decantamos por la funcional carrocería Sportswagon. Unas cifras que ponen de manifiesto la elevada practicidad y versatilidad de uso que brinda este turismo compacto.
Notable despliegue tecnológico
El Kia K4 irrumpe con un importante despliegue tecnológico, podríamos decir que sin precedentes en su categoría. Hereda todos los avances introducidos por la marca en sus últimos modelos, por lo que el conductor se va a encontrar frente a un enorme panel continuo que unifica tres pantallas independientes bajo una misma superficie de cristal curva.
Una de estas pantallas, de 12,3 pulgadas, es para la instrumentación y dispone de diferentes posibilidades de personalización. En el centro encontramos una de 5,3 pulgadas, reservada para el sistema de climatización, y la tercera, ubicada en el centro del salpicadero, hace de soporte para el sistema multimedia, también de 12,3 pulgadas y con el sistema operativo de última generación de Kia.

Una importante dotación digital que no impide que Kia, pensando en la ergonomía y en el uso cotidiano del coche, mantenga una serie de botones físicos que permiten manejar con facilidad funciones como el climatizador o los modos de conducción, entre otras. El sistema multimedia cuenta con actualizaciones inalámbricas OTA y tiene compatibilidad nativa sin cables con Apple CarPlay y Android Auto. En opción, todo este despliegue tecnológico se completa con un Head-up Display (HUD) de 12,3 pulgadas proyectado en el parabrisas.
Apuesta por la gasolina
La gama para España se estructura en torno a tres acabados bien diferenciados: Drive, Tech y GT-Line, este último con un aspecto muy deportivo. En principio, apuesta de lleno por mecánicas eficientes de gasolina, dejando de lado el diésel. La opción de acceso está encomendada al bloque de tres cilindros 1.0 T-GDi MHEV de 115 CV, asociado a un sistema microhíbrido de 48 voltios, que se puede adquirir tanto con caja de cambios manual de 6 velocidades como con la transmisión automática de doble embrague DCT de 7 relaciones, en cualquier caso con la etiqueta medioambiental ECO.

Por encima se posiciona el bloque de cuatro cilindros 1.6 T-GDi de 150 CV, vinculado obligatoriamente a la caja automática DCT de 7 marchas y con distintivo C. Para los amantes de unas mayores prestaciones, el tope de gama queda reservado de forma exclusiva para el acabado GT-Line con el potente 1.6 T-GDi de 180 CV, también con la etiqueta C. A finales de año la oferta mecánica se redondeará con la llegada de una variante híbrida convencional (HEV) de unos 160 CV que promete copar el grueso de las matriculaciones.
Este nuevo Kia K4, tal como sucedía con su antecesor, el Ceed, irrumpe con unos precios muy competitivos. El precio de tarifa, incluyendo los diferentes descuentos de la marca, arranca en 26.250 euros para la versión de acceso a la gama, el 1.0 t-GDi mild hybrid de 115 CV con el acabado Drive. En el caso de la versión más prestacional y exclusiva, el 1.6 T-GDi GT-Line de 180 CV, su precio, también aplicando los descuentos disponibles, se eleva hasta 34.350 euros.